domingo, 7 de julio de 2013 2 comentarios

Palacio Da Ajuda: una joya que no debes perderte en tu próxima visita a Lisboa

     Hace tiempo que no escribo. Razón: viajes, estudios, circunstancias personales... y lo más importante: poca inspiración. Sinceramente, no encontraba nada interesante sobre qué escribir. En el mundo que nos rodea están ocurriendo muchísimas cosas sobre las que escribir pero ninguna me motivaba. Poca inspiración, poca motivación... uuuffffffff... Supongo que es así cómo un escritor se debe de sentir cuando no sabe cómo continuar su obra; aunque, por suerte para mi, esto es un hobby y no mi forma de vida. Llevaba un tiempo dando vueltas a cómo volver al blog y al final me he decidido por una entrada que se quedó colgada meses atrás.

     Hace meses pasé unos días en Lisboa. Una ciudad espectacular, en la que parece que el tiempo no pasa; en la que el tranvía sigue recorriendo sus calles y en la que llevar tacones es un acto de suicidio en vez de elegancia. Yo, que me quejaba de las calles de Madrid a la hora de andar con tacones, topé con una ciudad en la que el empedrado de las calles convierte una torcedura de tobillo o un resbalón en un acto cotidiano y casi sin importancia. Verdaderamente hay aceras preciosas, con unos dibujos magníficos... unas calles empinadas que parecen no tener fin... Y quizá aquí es donde radica la belleza de esta ciudad. No debemos olvidar que Lisboa es una ciudad construida entre 7 colinas y que en ella se encuentran calles por las que no pueden circular los coches.
 
Acera lisboeta
Tranvía en el Barrio de Alfama

     Pero no es de Lisboa de lo que os quiero hablar, si no de unos kilómetros más allá, cerca de Belém. Os quiero hablar del Palacio de Ajuda



     Cuenta la leyenda que en el S. XVI, un pastor encontró una imagen de la Virgen en una gruta situada en lo alto de una zona conocida como Ajuda. Muy pronto empezaron a acudir al lugar devotos en busca de "ayuda"(traducción de la palabra portuguesa "Ajuda") solicitada a la imagen. Más tarde se construyó una capilla dedicada a Nossa Senhora de Ajuda, en torno a la cual creció la parroquia.
     Ya en el S.XVIII el rey Joao V de Portugal compra unos terrenos entre Belém y el Alto de Ajuda para construirse una residencia veraniega y es aquí donde comienza la historia del Palacio de Ajuda. Si bien el rey Joao V compró el terreno, fue  D. José I quien construyó el palacio. Desgraciadamente el Palacio da Ribeira  desapareció en el terremoto de 1755 y el rey decidió establecer la residencia real justamente en esta zona que no sufría ningún peligro de sufrir un sismo. Sin embargo, la "Real Barraca" de madera, hecha para soportar los movimientos de tierra,  ardió por completo en 1794.
     El nuevo palacio comenzó a construirse en el mismo lugar.Pasó por una invasión francesa, una guerra civil, cambios de residencia de la familia Real en Brasil y Portugal... hasta que finalmente Luis I se instala en 1862 en él y, tras casarse con María Pía de Saboya, lo convierte en residencia real permanente. La propia reina dedicó su vida a mejorar ese poco acogedor palacio en una residencia confortable y moderna: Jardín de Invierno, Sala de Porcelanas de Sajonia, Sala China, cuartos de baño con agua corriente caliente y fría...
      Finalmente, tras instaurarse la República, el Palacio se cerró en 1910. No fue hasta 1968 cuando se abrió el Museo y con ello se ha pretendido mostrar al gran público el ambiente   de una residencia real del S. XIX y mostrar unas magníficas colecciones de artes decorativas del S. XV- S. XX. Y, sinceramente, lo han conseguido.





     Lo que más me llamó la atención del Palacio es lo bien conservado que está todo. Es increíble pasear por las estancias y ver la habitación de la Reina con su cama y su alfombra de piel de oso; el Gran Comedor con sus 128 sillas, vajilla y cubertería; la colección de porcelanas y esculturas, fotografías de la época...
      Y para que podáis comprobarlo, aquí os dejo unas fotos de algunas  salas. El Palacio de Ajuda es una joya que no debéis perderos si alguna vez pasáis por Lisboa. Quizá no sea tan conocido como los Jerónimos o los pasteles de Belém pero estoy convencida que no os defraudará.


Habitación de la Reina

Habitación del Rey

Sala del Cuerpo Diplomático

Gran Comedor

Sala de Música
     Un secreto: entrad por la entrada principal pero cuando os vayáis, salid hacia el otro lado. Os sorprenderá ver que, por un lado, el Palacio se encuentra en perfecto estado y, por el otro, parece un edificio a medio construir   ;)




lunes, 13 de mayo de 2013 4 comentarios

Carolina Herrera y la Fundación Vicente Ferrer: Pareja Por Un Día

     Ya sabéis que de vez en cuando me gusta hablar de buenas acciones y hoy os voy a hablar de Carolina Herrera y su venta especial a beneficio de la Fundación Vicente Ferrer.


     Mi relación con la Fundación se remonta a muchísimos años atrás, cuando comencé a apadrinar a un niño, Mahesh, del distrito de Anantapur, en la India. Apadrinar a un niño en realidad es algo simbólico, ya que lo que realmente haces es aportar una pequeña cantidad de dinero para la mejora de toda la zona en la que la Fundación lleva a cabo su acción.  Desde un principio esta Fundación me ofreció gran seguridad porque su fundador, Vicente Ferrer, y su familia vivían allí en la zona. No se trataba de una Fundación creada por un señor sentado en su despacho y que se enteraba de lo que ocurría en la zona por lo que le contaban los voluntarios. No, esto no es así. El gran Vicente Ferrer vivió hasta el día de su muerte junto a todas aquellas personas a las que pretendía ayudar y a día de hoy su mujer y su hijo continúan su labor allí. Pasaba sequías y monzones como uno más. Su propósito era mejorar las condiciones de vida de los "dalits"(los intocables, la última casta de la India) y a día de hoy podemos decir que lo van consiguiendo poco a poco: educación para los niños, viviendas seguras, suministro de agua, asistencia sanitaria, trabajo y dignidad para las mujeres, microcréditos, apoyo a niños con discapacidades físicas y psíquicas... Si queréis saber más sobre la Fundación, aquí os dejo su link: www.fundacionvicenteferrer.org
     Verdaderamente, su labor es impresionante y siempre se fijan nuevos objetivos. Pasito a paso se van consiguiendo progresos...


     ¿Y qué tiene que ver Carolina Herrera con todo esto? Pues este 16 de Mayo algunas tiendas de la firma celebran una venta especial a beneficio de la Fundación. Todos aquellos que compren  disfrutarán de un 10% de descuento en su compra y, además, el10% de las ventas de ese día, incluidos accesorios, irá destinado a la construcción de viviendas ¿No os parece una magnífica  iniciativa? 


     Otro dato importante a tener en cuenta es que las mismas familias participan en la construcción de las viviendas y éstas se escrituran a nombre de la madre de familia, asegurando así el futuro de las siguientes generaciones y permitiendo que las mujeres tengan propiedades a su nombre, pues la falta de propiedad es una de las razones de la profunda discriminación de la mujer en la India rural.



     Así que si estáis pensando en compraros algo en Carolina Herrera (o quizá un regalito para una persona querida) esperad a este jueves y contribuiréis a la mejora de las condiciones de vida de otros menos favorecidos que nosotros. Aquí os dejo las ciudades en las que se va a llevar a cabo la acción:

  • A Coruña
  • Orense
  • Oviedo
  • Santander
  • Bilbao
  • Pamplona
  • Zaragoza
  • Barcelona
  • Valencia
  • Valladolid
  • Salamanca
  • Madrid
  • Palma de Mallorca
  • Marbella
  • Granada
  • Sevilla


     Y si Carolina Herrera no es vuestro estilo pero queréis colaborar, entrad en la página web de la Fundación e informaros de todos sus proyectos. Seguro que no os dejará indiferente. Sólo quiero decir que, para mi, el nombre de Vicente Ferrer equivale a bondad y honestidad. Su lucha de toda una vida sigue ahí, constante e imparable, y, gracias a ello, su recuerdo siempre permanecerá entre nosotros. Grande Vicente Ferrer.








viernes, 3 de mayo de 2013 3 comentarios

Un Dalí Colgado del Brazo

     El amor de Gala y Dalí fue un amor a primera vista. Se conocieron en Cadaqués, allá por 1929, hasta donde viajó Gala con su primer marido, el poeta francés Paul Éluard, y ya nunca se separaron hasta la muerte de ella, en 1982.
     La diferencia de edad entre ambos (11 años) no fue impedimento y Gala no sólo fue su esposa, sino también su musa y su punto de unión con la realidad. Incluso Dalí solía decir que ella fue "la única que le salvó de la locura  y de una muerte temprana". Lo cierto es que su unión fue mucho más allá de la muerte y perdura hasta nuestros días.  Es imposible pensar en uno de ellos, y no pensar en el otro.

     En 1970, el mismo año en que Dalí regalaba a Gala el castillo de Púbol, creó un conjunto de grafías  y símbolos en tinta negra y dorada: 

  • G, de Gala: "mujer mitológica, casi divina; mi victoria, mi mujer"
  • G con puntas: "Gala, Gradiva, la que sale adelante"
  • S, de Salvador: "promesa de amor"
  • S con puntas: "el surrealista, el sexo, el caballo de mar, el curvilíneo cuerpo de la sirena,    imagen del amor eterno"
  • D, de Dalí: "el genio, D de deseo".
  • D dentro de la G: "ojo obsesivo, aspiración creativa, poder del creador, la fuerza de los lazos. Dalí comprendido en Gala"
  • Un flor de lis: "la Trinidad: espíritu, cuerpo y alma; puro amor, el reino del amor soberano y absoluto"
  • Una corona: "el poder de la soberana, el territorio del amor casi divino"



     Años más tarde, un capricho surgió en la cabeza del artista: plasmar el alfabeto del amor en un bolso que sólo su amada luciese, un bolso monogram hecho para ella y sólo para ella. La Maison Lancel se ofreció a crear este bolso que Gala lució en diversas ocasiones y que pasó a ser parte de los tesoros de la maison. Lo curioso de este bolso no es sólo su estampado, sino también su asa en forma de cadena de bicicleta. Ésta representa dos energías que se mueven en la misma dirección,  clara metáfora del amor entre Dalí y Gala. Uno sin el otro no avanza.
     Además, los bolsillos interiores eran acolchados en recuerdo de la suite del hotel en el que solían hospedarse Gala y Dalí en París. Y para remate, el forro interior era del color de la langosta del "Teléfono Afrodisíaco", inventado por Dalí en 1936.


     El bolso Dalí volvió a renacer con motivo de la retrospectiva  que se celebró en París y que ahora ha llegado hasta Madrid, al Museo Reina Sofía. La colección Daligramme tiene distintas piezas, todas ellas inspiradas en este curioso alfabeto:

  • El Dalidol, de edición limitada, de piel de cordero y con el abecedario serigrafiado en tinta china y polvo de oro.


  • Modelos de seda y algodón, que tienen los criptogramas realizados a mano por artesanos florentinos.


  • El Dalisecret, de cuero labrado.


     ¿No os parecería genial acudir a esta magnífica retrospectiva sobre Dalí con una de sus obras encima? Porque aunque el verdadero bolso Dalí se encuentra en su casa-museo de Figueras, llevar un Lancel sería una buena muestra de respeto y admiración por este gran artista tan genial.
     Si no queréis perderos la obra de este genio del surrealismo, debéis pasaros por el Museo Reina Sofía (desde el 27 de Abril hasta el 2 de Septiembre). Yo no pienso perdérmela ¿Y vosotros?
 
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