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lunes, 26 de diciembre de 2011 0 comentarios

The Complex World of Stilettos

     What is that obscure thing that unites us, as women, with high heels? Why if we usually suffer from them, we are reluctant to leave them to oblivion? Why do we treasure stilettos as if there were jewels? Why  does a good stiletto help you to get on your self-esteem and feel divine?

     One day talking with my dearest friend San about this, I said one phrase that will go down of our history as friends: "The world of high heels is very complex"
     And yes, it's very complex. I don't say this just because of my friends or me, who due to our job as models, we have spent so many much more time on high heels than in stores buying clothes; but because of thousand and thousand of young girls who can't walk with them, who don't know how to walk with them but they still insist... Why do they insist in walking with them if they don't know how to do it and they're hurting their feet? What have these little torture devices that attract us so much?
Manolo Blahnik
     Stilettos were born in 1947, when Roger Vivier collaborated with Christian Dior in his collection New Look.  Historically, raised heels were created for men. Its "birth" took place on the XV century when a new kind of shoe was needed as a response to the problem of the rider's foot slipping foward in stirrups while riding. Even there are paitings from Ancient Egipt where women and men appeared  with raised heels.
     However, the real stiletto revolution was in the 50's, when women regained a more sinuous and feminine silhouette. In 1947, Dior launched his first fashion collection named Corolle and Huit; lines which meant a radical change to post-war fashion: below-mid-calf length, full-skirt, large bust and small waist. However, the new collection went down in fashion history as the "New Look" after the editor-in-chief of Harper Bazaar Carmel Snow's exclamation, "It's quite a revelation, dear Christian... Your dresses have such a New Look!" The love&hate relationship between women and high heels was about to begin...

Christian Dior and his New Look
          Good heels are the purest expression of women power. They are an icon of feminity and sensuality. They are an object of desire. They are a piece of art.

     Buying heels always is a pleasure act. We are extremely happy when we acquire them; and it has a proven scientific basis:  our levels of dopamine, a neurotransmitter in the brain associated with happiness, immediately rise as soon as we pay for an object that makes us feel more beautiful and sexier. After this, comes the rebound effect: dopamine levels drop dramatically and we feel guilty and worried about our current account. But this doesn't happen with shoes. According to Martin Lindstrom, author of "Buyology. The Truth and Lies Aout Why We Buy", inwardly we feel less guilty when buying useful items and we, women, know that a good pair of shoes are going to get maximum yield. Not only for the use we are going to give them, but also for the happiness that such use will provide us.
     Walking with a good stiletto causes a more sensual movement, gyrate our hips and pulled out our chest. Therefore, we consider them a hypersexual and hipersensual object,  and it has risen  stilettos to the podium of the most desired fetishist objects. Both, feet and shoes, are loaded with a highly erotic charge, and roam the dreams of many of us.
Roger Vivier
          Similarly, when we got on heels, we feel more powerful. Not just for the sake of walking on Manolos, Jimmy Choo's or Louboutin's but because, according to experts, most animals (including man) associate power with height. We, women, can look directly into men eyes without rising our heads. And maybe this is one of  the reason why men like Louis XIV of France or Sarkozy have used raised heels...
Valentino
     Let's face it, girls: each one of us have more shoes than we need. We can not resist buying the latest model we've seen in a store window. And why?!! According to Lindstrom, shoes set off a part of our brain associated with our collector drive and we accumulate more than we need. I have a lot of pair of heels that I've only had used once. They were gorgeous at the store but when I used them... they were a torture... And I  remember yet my first Versace stilettos, which I still keep. I saw them in a fashion magazine and as soon as I arrived Madrid, I went to the Versace store, in Ortega y Gasset street, and bought them. I can't express how happy I felt with my new acquisition... and how amazed my boyfriend felt when he knew I had come to Madrid just for buying those heels...

      I cannot deny it: I adore shoes!! I love high heels!! And they are my biggest and greatest treasure. If there is anything I may be accused is being a stilettos collector. I feel so happy everytime I choose a new model and buy it, that any bad or sad moment disappear inmediatly. If any of you  consider herself "free of sin", throw me the first stone...

jueves, 22 de diciembre de 2011 13 comentarios

El Mundo del Tacón Es Muy Complicado

    
     ¿Qué es lo que nos une a las mujeres con el zapato de tacón? ¿Por qué si a veces sufrimos con ellos, nos resistimos a abandonarlos al olvido? ¿Por qué atesoramos stilettos como si fuesen joyas de arte? ¿Por qué un buen taconazo te ayuda a subir la autoestima y sentirte divina?

     Un día hablando con mi querida San al respecto, dije una frase lapidaria y que pasará a los anales de nuestra historia como amigas: "el mundo del tacón es muy complicado"
     Y sí, es muy complicado. Ya no lo digo por mi o por amigas mías que debido a nuestro trabajo como modelos hemos pasado más horas sobre unos tacones que en tiendas comprando ropa. Sino que lo digo por esos cientos de niñas que no saben cómo andar con ellos, que andan fatal, que salen de las discotecas y en cuanto cruzan la puerta, se sientan y se cambian los tacones por unas bailarinas... ¿por qué ellas se ponen esos tacones si no saben ni andar con ellos y se están destrozando los pies? ¿ qué es lo que tienen esos pequeños aparatos de tortura que nos atrae tanto?

Valentino

      En 1947 nació el stiletto, o tacón de aguja, cuando Roger Vivier colaboró con Christian Dior en su colección New Look. Aunque hay que destacar que, históricamente, el zapato de tacón había nacido para el uso masculino. Su "nacimiento" se sitúa en el S.XV cuando surgió como respuesta a la necesidad de un calzado útil para sujetar el pie a los estribos mientras se cabalgaba. Incluso remontándonos a miles de años atrás, existen ilustraciones del Antiguo Egipto en el que aparecen hombres y mujeres con zapatos elevados.
     No obstante, fue en los años 50 cuando se produjo la verdadera revolución del stiletto, cuando la mujer recuperó una silueta más sinuosa y femenina. En 1947, Dior presentó su colección Corolle, que supuso un cambio radical respeto a la moda procedente de la 2ª Guerra Mundial: hombros suaves, cinturas ajustadas y faldas largas y anchas. Se había acabado el estilo austero. El nombre de New Look procede de la frase que Carmel Snow, directora jeje de la edición norteamericada de Harper's Bazaar dijo a Dior: "It's quite a reveletion, dear Christian... Your dresses have such a new look" (es una revelación, querido Christian...tus vestidos son tan novedosos) La relación amor-odio con los zapatos de tacón acababa de comenzar...

Christian Dior y su New Look
     Unos buenos zapatos de tacón son la expresión más pura del poder femenino. Son un icono de feminidad y sensualidad. Son un objeto de deseo.Son una obra de arte.

     Comprar unos zapatos de tacón es siempre un acto placentero. Nos sentimos enormemente felices cuando adquirimos un par; y esto tiene una base científica comprobada: nuestros niveles de dopamina, un neurotransmisor del cerebro relacionado con la felicidad, suben de inmediato en cuanto pagamos por un objeto que nos hace sentir más guapas y más sexys. Normalmente después viene el efecto rebote: los niveles de dopamina bajan drásticamente y nos sentimos culpables y preocupadas por la cuenta corriente. Pero esto no ocurre así con los zapatos. Según Martin Lindstrom, autor de "Verdades y Mentiras de Por Qué Compramos", interiormente nos sentimos menos culpables cuando compramos objetos útiles y las mujeres sabemos que a unos buenos zapatos les vamos a sacar un rendimiento máximo. No sólo por el uso que les vamos a dar, sino también por la felicidad que ese uso nos va a proporcionar.
     Caminar con un buen stiletto provoca un movimiento más sensual: contoneamos las caderas y sacamos pecho. Por tanto, los consideramos un objeto hipersexual e hipersensual, y ha alzado a los stilettos al podium de los objetos más deseados por fetichistas. Tanto los pies como los zapatos están cargados de un gran erotismo, y recorren los sueños de muchos de nosotros.

Roger Vivier


     Del mismo modo, cuando nos subimos a una zapato de tacón nos sentimos más poderosas. No sólo por el hecho de ir sobre unos Manolos, unos Jimmy Choo o unos Louboutin, sino porque según los expertos, la mayoría de los animales (hombre incluido) asocian altura con poder. Ya podemos mirar a los hombres a los ojos directamente, sin necesidad de alzar la cabeza. Y quizá sea también esta la razón por la que hombres como el rey Luis XIV o Sarkozy han usado zapatos con tacón y alzas...

Louboutin

     Y reconozcamoslo, chicas, todas tenemos muchos más zapatos de los que necesitamos. No somos capaces de resistirnos a comprar ese último modelito que hemos visto en el escaparate de Zara. Y eso, ¿por qué? Según Lindstrom, los zapatos ponen en funcionaminto una parte de nuestro cerebro relacionada con nuestro impulso coleccionista y así acumulamos más de los que necesitamos. Cuando adquirimos un par, el cerebro segrega un tipo de adrenalina que también es segregado por el del coleccionista de sellos cuando éste encuentra un raro ejemplar. Yo misma tengo un montón de zapatos que sólo me he puesto una vez porque los vi en la tienda y me encantaron pero luego el ponérmelos fue una tortura... Y aún recuerdo mi primer par de sandalias deVersace, que aún conservo. Los ví en una editorial de una revista y en cuanto llegué a Madrid, me pasé por su tienda de Ortega y Gasset para comprarlos. No puedo expresar lo feliz que me sentí con mi nueva adquisión... y lo flipado que se quedó mi novio cuando se enteró que había venido a Madrid expresamente a comprarme esos zapatos...

     No lo voy a negar: ¡adoro los zapatos! ¡amo los zapatos de tacón! Y son mi mayor y más grande tesoro. Si de algo me pueden acusar es de coleccionista de stilettos. Pero soy tan feliz cada vez que eligo un nuevo par y lo estreno, que cualquier mal momento o tristeza queda borrado de un plumazo. Y si alguna de vosotras se considera libre de "pecado", que tire la primera piedra...


    


    
    
 
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