Todavía recuerdo el día que volvía de Valladolid a Madrid con una maleta superpesada y casi me caigo al intentar subirla por las escaleras de la estación de metro de Manuel Becerra (quienes conocéis esa estación, también conocéis esas escaleras asesinas para personas con maletas o personas discapacitadas... ¡Que pongan un ascensor ya, por favor!) Recuerdo que bajaba un grupo de hombres y ninguno me ayudó. De hecho, se rieron de mi y de mi "torpeza". Un chico que venía detrás de mi me cogió gentilmente la maleta y me la subió hasta la plaza. Uff...yo no podía parar de darle las gracias y el pobre me sonreía y movía la cabeza. Cuando al llegar a casa, llamé a una amiga y se lo conté, ella me dijo: "¿Qué le ocurría?¿Estaba borracho o era extranjero?" ¡Ay, qué inteligente mi amiga! Obviamente, el chico era extranjero y apenas sabía español; por eso, sonreía y movía la cabeza...
Ahora viajemos a unos miles de kilómetros más allá: aeropuerto de Al Muharraq, Bahrain. Una joven aterriza y al recoger la maleta, descubre que no puede enviar mensajes, ni siquiera llamar. Sale fuera y no ve a su amiga. Con nervios, sigue intentando llamarla mientras sube a la parte de arriba pero por alguna extraña razón su telefono no quiere trabajar. También se ha cogido vacaciones. Pregunta a la gente por una cabina y unos chicos le indican que se acerque a una tiendecita de Batelco (algo así como Movistar aquí) Al llegar la chica le explica al de la tienda lo que ocurre. El chico le pregunta si es una llamada local y al decirle que sí, él se ofrece a llamar desde el teléfono de la tienda a su amiga, sin cobrarle nada a cambio. Las amigas finalmente se ponen en contacto, se encuentran y colorín colorado, este cuento se ha acabado. Estoy convencida de que si esto mismo me hubiese pasado en España, aún seguía dando vueltas por el aeropuerto buscando una cabina y cambio para poder llamar. Obviamente, nadie me iba a cambiar si no compraba algo... En vez de cuento, habría sido una pesadilla...
Estoy segura que nosotros no siempre hemos sido así ¿Qué nos está pasando? ¿Por qué esta falta, ya no sólo de caballerosidad, sino de gentileza y educación? Siempre me he considerado una persona moderna pero no creo que la modernidad esté reñida con la educación... ¿Por qué si se ve a una embaraza o un anciano, nadie les cede su asiento en el trasporte público? ¿Por qué ya los hombres no te abren las puertas? ¿Por qué ninguno se ofrece a pedir por ti en el restaurante y sorprenderte con el menú?
| Worl Trade Center (Manama) |
Antes de comenzar la carrera, estuvimos paseando por el paddock, saludando amigos, comiendo algo. El ambiente era increíble. Estaba llenísimo de gente de todas las partes del mundo. Pero lo que más me sorprendió y más gracia me hizo fue la gran cantidad de camisetas del Real Madrid y el Barça que por allí vi. Y ¡ninguno era español! El marketing de estos dos equipos es impresionante. Mueven auténticas masas. Y, de hecho, unos días después nos reunimos en la terraza del Hotel Ritz un grupo de amigos para ver el partido del Bayern de Munich contra el Madrid. Sobra decir que las únicas españolas eramos mi amiga y yo, ¿verdad?
| Circuito de Bahrain |
| Espectacular, ¿verdad? |
Pero aunque tanto el Real Madrid como el Barça son idolatrados allí, no ocurre lo mismo con Alonso. Casi todos mis conocidos apoyaban a Hamilton. Por supuesto que les expliqué que mi "odio" a Hamilton es una especie de sentimiento nacional y que, aunque Alonso no es el más simpático de la F1, siempre iré a muerte con él. Y con De La Rosa, por supuesto. Alli nos encontramos con un grupo de españoles que están trabajando en Bahrain e hicimos un bonito grupo de "Españoles por el Mundo" Ni cantamos el "Asturias, Patria Querida" ni "Paquito el Chocolatero" pero fue divertido encontrarse con gente tan simpática y posar con nuestra bandera.
No quiero aburriros más con mis aventuras en Oriente Medio. Prometo contaros más sobre Bahrain en otra entrada... ;)



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