domingo, 22 de septiembre de 2013

El Templo del Mar

     Vuelta del verano, vuelta al trabajo, vuelta al blog. Este verano ha sido más tranquilito que otros pero si hay algo que destacar de él, es la visita que hice al Museo Oceanográfico de Mónaco.


     Si alguna vez tenéis la oportunidad de ir, no dudéis en pasar por allí. Es una auténtica joya. Sé que alguno me puede decir que aquí tenemos el Museo de las Ciencias de Valencia y no le quito su importancia. Esa es otra visita obligada si te gusta la vida marina.

     Para mi, lo más interesante de este museo, además de la gran cantidad de fauna marina que allí puedes encontrar, es el edificio. Se trata de un edificio construido en 1910 en lo alto de un acantilado y con unas vistas magníficas del mar Mediterráneo. Un palacio destinado a las Artes y las Ciencias. Este impresionante edificio fue mandado construir por Alberto I de Mónaco, también conocido como el Príncipe Navegante, quien  sirvió en la Marina española como capitán de navío y a quién le gustaba las exploraciones y los descubrimientos. De hecho en la planta alta del Museo se encuentran gran cantidad de  objetos pertenecientes a las exploraciones del Príncipe Alberto: trajes de buzo, fotografías de la época, maquetas... Asímismo, se encuentran gran cantidad de  animales disecados, esqueletos de animales marinos...


 


     Ahora mismo, se encuentra una exposición sensorial dedicada a los tiburones. La idea del museo es erradicar la mala reputación de estos animales, quizá muy bien ganada gracias a películas de Hollywood  y a los dimes y diretes de la gente ¿A qué se refieren con eso de "sensorial"? Entre otras cosas tienes la oportunidad de tocar a tiburones bebe. Aunque parece fácil, pues se encuentran en una pequeña piscina a nuestra altura, ésta es más profunda de lo que parece y no es tan fácil tocarles. Conseguí hacerlo al final y la sensación fue una mezcla de alegría por haberlo conseguido y de alivio porque ninguno de los tiburones que estaban parados se lanzó contra mí...jajaja
Pero, además, también puedes tocar pieles disecadas de tiburón, sus mandíbulas (con 7 filas de 90 dientes cada una de ellas)... Y no voy a negar que incluso tocar esa mandíbula me dio un poco de aprensión.
     Estos bellos y grandes animales están amenazados actualmente y, por desgracia, si ellos desparacen del mar, habrá otros animales, como las medusas, que se harán dueños de los oceanos y eso será más peligroso.


     Ya, en la planta baja, te encuentras con una exposición realizada por personas pertenecientes a una Asociación de Mayores y, de verdad, hay algunos cuadros que merecen la pena. Aquí os dejo algunos de los que más me gustaron. Por supuesto la temática eran los tiburones.



 


     Y ¿cómo no hablar del acuario? Allí abajo el tiempo pasa volando y no te das ni cuenta. Es una auténtica maravilla que no debéis perderos.


 


 


          Espero que esta entrada os haya gustado y si conocéis de algún sitio fantástico donde se pueda observar animales en vivo, no dudéis en decírmelo. Lo apuntaré en mi lista de sitios a los que ir. Quizá sea del próximo lugar del que os hable...

 

 
 

2 comentarios:

Laura Marco (@MissComentarios) dijo...

¡Hola `G G´ > Gloria Guapa! Pues sí, ya ha pasado el verano y ha llegado el otoño... ¡El tiempo vuela! ^_ ^
Me alegra volver a saludarte aquí en tu estupendo Blog, donde disfrutamos `casi´ igual que tú ;) las experiencias, las vivencias, de tus viajes...en esta ocasión Mónaco -¡guay!- específicamente conocer por medio tuyo el maravilloso Museo Oceanográfico, que sí que es un "templo del Mar" realmente de `1er. nivel´.
Oye, que pocas son las personas que pueden contar que han tocado a un tiburón vivo !!! ...
Una vez más, me ha encantado esta `entrada´ y -como siempre- ha sido un gusto :)
Te envío un fuerte y cariñoso abrazo
P.D. Saludos a la "family"...espero que todo y tod@s estén bien ;)

Gloria Tamayo dijo...

¡Muchísimas gracias, Laura! Tampoco es que fuera muy valiente, la verdad. Me podía el miedo de ser mordida por un minitiburón...jajajaja

Siempre es un placer tenerte por aquí. Espero que tus chicos y tú os encontreis estupendamente allá, en el otro lado del océano.

Abrazos

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